El siguiente enlace abrirá un documento en el que podréis ver los signos que nos indican si un niño presenta disgrafía, una dificultad para coordinar los músculos del brazo y la mano de forma que el niño hace una letra poco legible u ordenada:
https://dl.dropbox.com/u/83220155/Disgrafia%20se%C3%B1ales.pdf
Contacto
Podéis contactar con nosotros por teléfono en el 93.399.79.58 o al 673 511 669, y también en nuestra dirección de correo electrónico cplbadalona@yahoo.com o entrando en nuestra página web www.cplbadalona.es.
viernes, 24 de agosto de 2012
TDAH: pautas en la escuela
Si queréis saber cómo tratar con niños con TDAH dentro del contexto escolar, os aconsejamos que le echéis un vistazo a los siguientes documentos:
TDAH: signos de alerta
El siguiente enlace os mostrará un documento con los signos que se pueden observar en una persona con TDAH:
Este otro enlace os mostrará los rasgos que suelen aparecer en los niños con TDAH cuando están en clase:
Y el siguiente enlace os mostrará los signos observables en los niños con TDAH:
DISLEXIA: SIGNOS DE ALERTA
El siguiente enlace abrirá un documento en el que podréis leer pautas a seguir para ayudar a un niño que presente dislexia:
https://www.dropbox.com/home/Public?select=DISLEXIA%20PAUTAS.pdf
https://www.dropbox.com/home/Public?select=DISLEXIA%20PAUTAS.pdf
martes, 21 de agosto de 2012
TDAH
Las conductas clave para identificar el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) son la inatención, la impulsividad, y la hiperactividad. Los síntomas del TDAH son especialmente difíciles de definir porque no resulta fácil dibujar la línea que separa los niveles normales de inatención, impulsividad e hiperactividad de los que son clínicamente significativos y por tanto requieren intervención. Para poder diagnosticar a una persona con TDAH, los síntomas deben ser observados en más de un contexto durante al menos seis meses en un grado superior al observado en otros niños de la misma edad.
Se puede clasificar los síntomas del TDAH en tres grupos, según predomine uno u otro de los rasgos principales, de forma que se obtiene un grupo con predominancia de síntomas de inatención, otro con predominancia de impulsividad e hiperactividad y un tercer grupo con sintomatología combinada si hay rasgos de los dos grupos anteriores:
En el grupo con predominancia de la inatención puede que la persona:
- Se distraiga fácilmente, se deje detalles, se olvide de cosas, y cambie con frecuencia de una actividad a otra.
- Tenga dificultades para mantener la atención en una tarea
- Se aburra con una tarea pasados cinco minutos, a menos que sea algo que le guste especialmente
- Tenga dificultades para centrar la atención en organizar y completar una tarea, aprender algo nuevo o que tenga problemas para acabar y/o entregar a tiempo los deberes, y a menudo pierda cosas (lápices, juguetes, los deberes...) que tengan que ver con la finalización de la tarea asignada.
- No parezca prestar atención cuando se le habla
- Se confunda con facilidad, se mueva lentamente o se deje llevar por ensoñaciones.
- Tenga dificultades para procesar información de manera tan rápida y precisa como otros
- Le cueste seguir instrucciones.
En el grupo con predominancia de la hiperactividad-impulsividad pueden que la persona:
- Se mueva inquieto en la silla
- Hable sin parar
- Se pasee de un lado a otro, tocando o jugando con cualquier cosa que tenga a la vista
- Tenga problemas para estar quieto sentado en las comidas, en la escuela o en la hora del cuento
- Esté siempre en movimiento
- Tenga problemas para realizar tareas o actividades tranquilas
y también puede presentar síntomas típicos de la impulsividad como:
- Ser muy impaciente
- Decir comentarios inapropiados en voz alta, mostrar sus emociones sin control y actuar sin pensar en las consecuencias
- Tener dificultad para esperar a obtener lo que quieren o para esperar su turno en los juegos.
La mayoría de las personas muestran alguno de estos comportamientos, pero no en tal grado que dichos comportamientos interfieran significativamente con su trabajo, relaciones personales o estudios (y si no existe evidencia de que estos ámbitos se ven afectados con cierta gravedad, se entiende que no se le puede aplicar a la persona el diagnóstico de TDAH). Las dificultades principales son consistente incluso en contextos culturales diferentes.
Los síntomas pueden persistir en la mitad de los niños diagnosticados con TDAH hasta llegar a la edad adulta. Los síntomas pueden ser diferentes de los observados en la niñez y adolescencia debido a los procesos adaptativos y los mecanismos de evitación aprendidos en el proceso de socialización.
Los síntomas pueden persistir en la mitad de los niños diagnosticados con TDAH hasta llegar a la edad adulta. Los síntomas pueden ser diferentes de los observados en la niñez y adolescencia debido a los procesos adaptativos y los mecanismos de evitación aprendidos en el proceso de socialización.
ATAQUE DE PÁNICO
Un ataque de pánico es una sensación repentina de ansiedad extrema o miedo intenso sin una causa clara o cuando no hay ningún peligro. Los ataques de pánico son comunes. A veces se producen en personas por lo demás normales y sanas. Un ataque comienza de repente y generalmente dura de 5 a 20 minutos, pero puede durar aún más tiempo, hasta unas pocas horas. Usted tiene la mayor ansiedad aproximadamente 10 minutos después de iniciarse el ataque.
Durante un ataque de pánico o crisis de angustia se presenta al individuo una súbita aparición de un nivel elevado de ansiedad y excitación fisiológica sin causa aparente. La aparición de estos episodios de miedo intenso es generalmente abrupta y suele no tener un claro desencadenante. Los ataques de pánico se manifiestan como episodios que irrumpen abrupta e inesperadamente sin causa aparente y se acompañan de síntomas asociados al miedo, que pueden incluir:
- sensaciones de muerte o pérdida del control de uno mismo
- respiración rápida (hiperventilación)
- corazón acelerado o latidos irregulares
- mareo o sudor frío
- temblores
- problemas para respirar
- dolor u opresión en el pecho
A veces, los síntomas de un ataque de pánico son tan intensos que la persona tiene miedo de estar teniendo un ataque al corazón. Muchos de los síntomas de un ataque de pánico pueden producirse con otras enfermedades, como el hipertiroidismo, la enfermedad de las arterias coronarias o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Es posible que se requiera un examen médico completo antes de que se pueda diagnosticar un trastorno de ansiedad.
Experimentar un ataque de pánico es una terrible, incómoda e intensa experiencia que suele relacionarse con que la persona restrinja su conducta, lo que puede conducir, en casos, a adoptar conductas limitativas para evitar la repetición de las crisis. El trastorno puede desembocar en agorafobia (temor a los espacios abiertos), debido a la asociación que se suele hacer entre el lugar en el que se produjo el ataque de pánico y el episodio en sí, y el miedo a que éste se repita de nuevo.ANSIEDAD
Sentirse preocupado o nervioso es parte normal de la vida cotidiana. Todos nos irritamos o nos sentimos ansiosos cada tanto. La ansiedad de leve a moderada puede ayudarle a concentrar su atención, su energía y su motivación. Si la ansiedad es grave, es posible que tenga sentimientos de impotencia, confusión y preocupación extrema que son desproporcionados con respecto a la seriedad real o a la probabilidad de que se produzca el suceso temido. La ansiedad abrumadora que interfiere en la vida diaria no es normal.
La ansiedad puede causar síntomas físicos y emocionales. Una situación o un miedo específicos pueden causar alguno o todos estos síntomas durante un período corto. Cuando la situación pasa, por lo general, los síntomas desaparecen.
Los síntomas físicos de la ansiedad incluyen:
- Temblores, tics o tembleques.
- Sensación de nudo en la garganta o de opresión en el pecho.
- Falta de aire o notar el corazón acelerado.
- Aturdimiento o mareos.
- Sudoración o manos frías y pegajosas.
- Sentirse nervioso.
- Tensión muscular, dolores o sensibilidad (mialgias).
- Cansancio extremo.
- Problemas del sueño, como incapacidad de conciliar o mantener el sueño, levantarse temprano o desasosiego (no sentirse descansado cuando se levanta).
La ansiedad afecta la parte del cerebro que ayuda a controlar la manera en que usted se comunica. Esto le hace más difícil expresarse de manera creativa o interactuar eficazmente en las relaciones. Los síntomas emocionales de la ansiedad incluyen:
- Intranquilidad, irritabilidad o sentimiento de estar a punto de estallar o nervioso.
- Preocuparse demasiado.
- Tener miedo de que suceda algo malo; sentir que está condenado.
- Incapacidad de concentrarse; sentir que su mente se pone en blanco.
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